Fecha: 2023-05-19
Horneando Deseos
emprendimiento brinda una ventana de oportunidad a joven para superarse.
En el país se estima que cada año se gradúan de nivel medio alrededor de 200,000 jóvenes, de los cuales alrededor de 25,000 encontrarán un empleo. Es decir, que siete de cada ocho jóvenes no encontrarán un empleo formal, aumentando el tamaño del sector informal. Según datos de la ENEI 2016, se registró una tasa de ocupación a nivel nacional de 95.1% (en el grupo etario de jóvenes entre 15 y 29 años).
Adela Rodríguez amasando la masa en su panadería.
Adela Rodríguez forma parte de esta estadística, a pesar de sus esfuerzos de insistir en seguir estudiando, no logró concluir con sus estudios debido a la crisis económica que tenía ella y sus familiares. Este obstáculo no la detuvo, ella busco la manera de salir adelante por sus propios medios, además es una lideresa en su comunidad y le encanta participar en cualquier tipo de evento donde le brinden cierta formación para que le permita reforzar sus habilidades y sus conocimientos.
En San Juan Cotzal, Quiché en su una mayoría de habitantes son muy devotos a Dios, Adela es una de las personas que cree firmemente que acercarse a la fe divina se pueden lograr lo que uno se propone. Ella participa demasiado en la iglesia de su comunidad, un día el personal de Cáritas Quiché lograron ver su potencial y se acercaron a ella para darle la invitación a participar en la iniciativa juvenil del proyecto Comunidades Liderando su Desarrollo (CLD), justo cuando el proyecto comenzaba con su segunda cohorte. También le dieron la oportunidad de incentivar a los demás jóvenes a participar. Esta coincidencia fue que en su vida estaba enfrentando grandes retos y desafíos para lograr alcanzar sus metas, pero no alcanzaba el progreso que necesitaba en ese entonces. Para ella esta oportunidad la obtuvo gracias al acercamiento que tenía con Dios.
“Yo participaba en diferentes organizaciones antes, tenía esa mentalidad de luchar y salir adelante. No tenía trabajo, prácticamente estaba en la casa, realizando los quehaceres, pero siempre me ha gustado participar y aun así me encanta participar. Dentro de las capacitaciones poco a poco fui escalando. Yo era parte de los animadores, líder de los jóvenes. Recibíamos temas importantes, por ejemplo; valorarnos a nosotros mismos y cuáles son nuestras dificultades en la vida, nos compartían sobre la responsabilidad, el trabajo de uno mismo y la lucha constante ante la vida. También aprendíamos a trabajar en equipo, ¡ahora veo los resultados de lo que fui aprendiendo!” indicó Adela.
Adela Rodríguez posa de pie en su emprendimiento de panadería.
“Cuando convoqué a los jóvenes me fui de casa en casa a presentar sobre el proyecto y dé que se trataba. Los 20 jóvenes que se integraron poco a poco se fueron retirando y les preguntaba qué pasaba, por qué ya no seguían en el proceso. Les decía: tal vez no podamos estudiar, pero esto nos da la idea de reforzar nuestros conocimientos. Me ponían muchas excusas para no seguir, estuve animándolos, pero no podía detenerlos” expresó Adela.
De los pocos que se quedaron participando dentro del proceso, fueron los únicos que recibieron totalmente la metodología Aprende y Emprende, además de la asesoría de los técnicos de la Asociación para el Desarrollo Sostenible de la Juventud (ADESJU), socio implementador del proyecto CLD.
Adela como todos los que estuvieron participando, presentaron su plan de negocios ante una terna que estaba conformada por personal de CRS, ADESJU y MULTIVERSE, también socio implementador del proyecto CLD. Esta fase permitía ver y evaluar las capacidades de los jóvenes y deliberar a los acreedores del capital semilla que ofrecía el proyecto. Afortunadamente Adela fue parte de las ganadoras, recibiendo el apoyo que necesitaba para arrancar con su negocio.
“Durante este tiempo he tenido la oportunidad de poder mejorar con mi emprendimiento y poder trabajar, con mucho esfuerzo, con mucho orgullo, y también de poder luchar cada día. Nosotros como jóvenes tenemos talentos, tenemos muchas cosas que descubrir. Gracias a Dios me dieron la oportunidad de seguir luchando y trabajar cada día para logra mis sueños” indicó Adela.
Uno de los grandes retos a los que se enfrentó Adela fue que en ocasiones la cuestionaban sobre lo que hacía, le preguntaban si iba a lograr lo que se proponía o que mejor se dedicará a otro oficio. Ella se preguntó lo mismo, sentía que estaba sola cuando inició, sinceramente comentó que no tenía conocimiento alguno para preparar algún tipo de pan ni mucho menos sabía que utensilios utilizar. Pero esto no permitió vencerla porque tenía la voluntad de seguir adelante, logro capacitarse, incluso se apegó mucho al técnico que la asistía.
Adela Rodríguez mide porciones de masa para el pan.
También empezó a consultar y preguntar a personas que tenían conocimientos sobre lo que ella hacía. Sus primeras creaciones no fueron los esperados, esto la detenía y no podía vender sus productos. Pero con el tiempo logró aprender y demostrar sus habilidades.
“Cuando comencé a preparar pan, no tenía conocimientos, pero traté la manera de acercarme a personas que tenían las habilidades y poco a poco fui aprendiendo. Fueron 2 veces donde el pan no me salió tan bien”. expresó Adela.
Actualmente el emprendimiento ha tenido aceptación en su comunidad, logrando generar ingresos sustanciales para ella y su familia. El proyecto CLD brinda estos espacios a aquellos jóvenes que tiene el potencial y las ganas de salir adelante.
En el país se estima que cada año se gradúan de nivel medio alrededor de 200,000 jóvenes, de los cuales alrededor de 25,000 encontrarán un empleo. Es decir, que siete de cada ocho jóvenes no encontrarán un empleo formal, aumentando el tamaño del sector informal. Según datos de la ENEI 2016, se registró una tasa de ocupación a nivel nacional de 95.1% (en el grupo etario de jóvenes entre 15 y 29 años).
Adela Rodríguez amasando la masa en su panadería.
Adela Rodríguez forma parte de esta estadística, a pesar de sus esfuerzos de insistir en seguir estudiando, no logró concluir con sus estudios debido a la crisis económica que tenía ella y sus familiares. Este obstáculo no la detuvo, ella busco la manera de salir adelante por sus propios medios, además es una lideresa en su comunidad y le encanta participar en cualquier tipo de evento donde le brinden cierta formación para que le permita reforzar sus habilidades y sus conocimientos.
En San Juan Cotzal, Quiché en su una mayoría de habitantes son muy devotos a Dios, Adela es una de las personas que cree firmemente que acercarse a la fe divina se pueden lograr lo que uno se propone. Ella participa demasiado en la iglesia de su comunidad, un día el personal de Cáritas Quiché lograron ver su potencial y se acercaron a ella para darle la invitación a participar en la iniciativa juvenil del proyecto Comunidades Liderando su Desarrollo (CLD), justo cuando el proyecto comenzaba con su segunda cohorte. También le dieron la oportunidad de incentivar a los demás jóvenes a participar. Esta coincidencia fue que en su vida estaba enfrentando grandes retos y desafíos para lograr alcanzar sus metas, pero no alcanzaba el progreso que necesitaba en ese entonces. Para ella esta oportunidad la obtuvo gracias al acercamiento que tenía con Dios.
“Yo participaba en diferentes organizaciones antes, tenía esa mentalidad de luchar y salir adelante. No tenía trabajo, prácticamente estaba en la casa, realizando los quehaceres, pero siempre me ha gustado participar y aun así me encanta participar. Dentro de las capacitaciones poco a poco fui escalando. Yo era parte de los animadores, líder de los jóvenes. Recibíamos temas importantes, por ejemplo; valorarnos a nosotros mismos y cuáles son nuestras dificultades en la vida, nos compartían sobre la responsabilidad, el trabajo de uno mismo y la lucha constante ante la vida. También aprendíamos a trabajar en equipo, ¡ahora veo los resultados de lo que fui aprendiendo!” indicó Adela.
Adela Rodríguez posa de pie en su emprendimiento de panadería.
“Cuando convoqué a los jóvenes me fui de casa en casa a presentar sobre el proyecto y dé que se trataba. Los 20 jóvenes que se integraron poco a poco se fueron retirando y les preguntaba qué pasaba, por qué ya no seguían en el proceso. Les decía: tal vez no podamos estudiar, pero esto nos da la idea de reforzar nuestros conocimientos. Me ponían muchas excusas para no seguir, estuve animándolos, pero no podía detenerlos” expresó Adela.
De los pocos que se quedaron participando dentro del proceso, fueron los únicos que recibieron totalmente la metodología Aprende y Emprende, además de la asesoría de los técnicos de la Asociación para el Desarrollo Sostenible de la Juventud (ADESJU), socio implementador del proyecto CLD.
Adela como todos los que estuvieron participando, presentaron su plan de negocios ante una terna que estaba conformada por personal de CRS, ADESJU y MULTIVERSE, también socio implementador del proyecto CLD. Esta fase permitía ver y evaluar las capacidades de los jóvenes y deliberar a los acreedores del capital semilla que ofrecía el proyecto. Afortunadamente Adela fue parte de las ganadoras, recibiendo el apoyo que necesitaba para arrancar con su negocio.
“Durante este tiempo he tenido la oportunidad de poder mejorar con mi emprendimiento y poder trabajar, con mucho esfuerzo, con mucho orgullo, y también de poder luchar cada día. Nosotros como jóvenes tenemos talentos, tenemos muchas cosas que descubrir. Gracias a Dios me dieron la oportunidad de seguir luchando y trabajar cada día para logra mis sueños” indicó Adela.
Uno de los grandes retos a los que se enfrentó Adela fue que en ocasiones la cuestionaban sobre lo que hacía, le preguntaban si iba a lograr lo que se proponía o que mejor se dedicará a otro oficio. Ella se preguntó lo mismo, sentía que estaba sola cuando inició, sinceramente comentó que no tenía conocimiento alguno para preparar algún tipo de pan ni mucho menos sabía que utensilios utilizar. Pero esto no permitió vencerla porque tenía la voluntad de seguir adelante, logro capacitarse, incluso se apegó mucho al técnico que la asistía.
Adela Rodríguez mide porciones de masa para el pan.
También empezó a consultar y preguntar a personas que tenían conocimientos sobre lo que ella hacía. Sus primeras creaciones no fueron los esperados, esto la detenía y no podía vender sus productos. Pero con el tiempo logró aprender y demostrar sus habilidades.
“Cuando comencé a preparar pan, no tenía conocimientos, pero traté la manera de acercarme a personas que tenían las habilidades y poco a poco fui aprendiendo. Fueron 2 veces donde el pan no me salió tan bien”. expresó Adela.
Actualmente el emprendimiento ha tenido aceptación en su comunidad, logrando generar ingresos sustanciales para ella y su familia. El proyecto CLD brinda estos espacios a aquellos jóvenes que tiene el potencial y las ganas de salir adelante.
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